Artículos publicados en In Palma, Otoño 2009

Artículos publicados en In Palma, Otoño 2009

1 Comment on Artículos publicados en In Palma, Otoño 2009

Se han publicado tres artículos míos en la última edición de la revista In Palma.
aquí os dejo los enlaces:
Árboles Singulares de Palma de Mallorca
El último grito gastronómico; Medusas a la Carta
Slow Food

Las traducciones publicadas no son mías.

E aquí mi artículo sobre Slow Food;

SLOW FOOD.
DIME LO QUE COMES Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

“Soy gastrónomo. Me gusta conocer la historia de un alimento y del lugar del que procede, me gusta imaginar las manos de quienes lo han cultivado, transportado, manipulado y cocinado, antes de que se me sirviera. Desearía que la comida que tomo no prive de comida a otros en el mundo. Me gusta la gente del campo, su modo de vivir la tierra y de saber apreciar lo bueno. Lo bueno es de todos; el placer es de todos, porque está en la naturaleza humana”. Carlo Petrini, fundador del movimiento de Slow Food.

La filosofía de Carlo Petrini se hizo movimiento significativo cuando en 1986 pudo parar la apertura de un McDonalds al lado de las escaleras de la Plaza España en Roma. A partir de allí Petrini y sus seguidores formaron Slow Food con base en Bra, Italia, para luchar contra el crecimiento de fast food y todo lo que ello implica en nuestra sociedad.

No se trata sólo de promocionar la comida ecológica o los productos locales, sino que se trata de una forma de vida que tiene en cuenta cada aspecto de los alimentos que consumimos, desde su procedencia y quién los cultiva, hasta la manera en la que llegan a nuestros mercados y cómo finalmente los preparamos y consumimos. El pensamiento Slow tiene sus raíces en el placer: todo el mundo tiene derecho al placer que nos proporciona la comida. “Comparte cada día una comida con la persona a la que quieres”, dice Carlo Petrini. Su movimiento defiende una parte esencial de nuestra cultura mediterránea, la tradición de preparar cada día una buena comida y disfrutar compartiéndola al rededor de la mesa con la familia. Defiende la importancia de reservar unas horas del día para la preparación y consumo de nuestros alimentos.

Para preservar tal disfrute de la gastronomía, Slow Food ha identificado los elementos que tenemos que cambiar o conservar en nuestra sociedad. Se trata de todo lo relacionado a la comida, desde las semillas, pasando por el agricultor, el transporte, la venta, preparación y la cultura de consumo de los productos. Para ser verdaderos consumidores Slow tenemos que ser conscientes de cada producto que consumimos y de como ha llegado a nuestras manos. Esto implica también la conservación y promoción de los productos que, por razones de coste, van desapareciendo de nuestras cocinas. La facción de Slow Food en Illes Balears, por ejemplo, está reintroduciendo 3.000 especies de árboles frutales autóctonos a las islas que se han dejado de cultivar. Increíblemente, sale más barato importar manzanas de Nueva Zelanda que cultivar las que crecen aquí, y ello a pesar de la polución y el impacto que tiene sobre el planeta importarlos.

Para impulsar sus creencias y convertir a más gente en gastrónomos y consumidores inteligentes Slow Food lleva a cabo centenares de actividades por todo el mundo. En la actualidad tiene unos 100.000 miembros y más de 1.000 asociaciones, las denominadas ‘convivia’ del movimiento. España todavía no tiene sede nacional de Slow Food, pero sí que existen 30 asociaciones, incluida la de Illes Balears. Estas asociaciones intentan concienciar a la gente sobre su filosofía a través de actividades varias, como degustaciones de productos locales y en riesgo de erosión genética (hace unos meses en un huerto de Selva, Mallorca, se invitó a varios cocineros y personajes de renombre de la gastronomía balear a degustar siete variedades de tomate que en la actualidad se encuentran fuera del mercado).

LA EDUCACIÓN GASTRONÓMICA ES FUNDAMENTAL

“Dime lo que comes y te diré quién eres”, dijo Brillat-Savarin. Para empezar a concienciar a la gente, el movimiento ha iniciado varios proyectos por todo el mundo como son el de instalar en los colegios un huerto donde los niños puedan aprender a cultivar verduras y a identificar a los cambios estacionales del año, o talleres de degustación y maridajes. El movimiento quiere concienciar a todos de la importancia de una alimentación “buena, limpia y justa”. Con esta misma intención se está promoviendo la comunicación entre productores con eventos como Terra Madre, que tiene lugar cada dos años en Turín, Italia, y donde se debaten e introducen innovaciones en los campos de gastronomía, globalización y economía con la intención de preservar y promover métodos de producción alimentaría sostenibles.
Terra Madre es una red de comunidades de alimento, coordinada por Slow Food que cuenta con la colaboración de 250 universidades y centros de investigación además de más de 450 académicos dedicados a un desarrollo sostenible para la alimentación mundial. Terra Madre se une a otro evento coordinado por Slow Food: el Salone del Gusto, la mayor feria de alimentación y vino del mundo.

“EXISTE UN FUTURO, SIEMPRE…”

Petrini es el primero en reconocer que en el mundo en el que vivimos “es muy difícil comer bien”. El movimiento de Slow Food ha sido tachado de “elitista” en varias ocasiones. Los que así lo definen argumentan que en los tiempos que corren, tener que pagar más por la comida “porque es buena, limpia y justa” es un privilegio que solo se pueden permitir unos pocos. “Por mi parte, estoy convencido de que tenemos realmente la posibilidad de aportar nuestro granito para un futuro más feliz”, dice Petrini. El italiano tiene claro que “la educación de la gente “ es fundamental para darle la importancia que se merece. De igual manera hay que ayudar a los productores para que sea más fácil y económico cambiarse al cultivo ecológico.

El manifiesto de Slow Food plantea que “la velocidad de nuestras vidas acabará con nosotros”. Adaptándonos a una vida ´Slow´, con la alimentación como base de nuestra cultura, podremos preservar nuestro entorno y ser más felices. ¿Tenemos la fuerza de voluntad para comer sólo alimentos estacionales y ecológicos? ¿Mantendremos la costumbre de sentarnos a la mesa en familia para cenar? No será sencillo, “pero existe un futuro, siempre, si el gastrónomo tiene hambre de cambio”, concluye Petrini.

1 Comment

  1. Luciano  - October 21, 2009 - 11:29 am

    Me gustó el de los árboles! Muy interesante.

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